El martes, día 11 de marzo, aniversario triste de tanto dolor cebado en inocentes, en humildes, en gente somnolienta camino del trabajo y en quienes los vieron partir para no regresar, el martes 11 de marzo, decía, regresé a la Biblioteca de Bon Pastor a cuenta de Sombras de otoño, porque el Club de Lectura que allí funciona con notable asistencia, había tenido a bien hacerme el honor de contar con mi novela entre las obras de lectura.
Acudí tranquilo a la cita y es extraño porque la experiencia de hablar con los lectores así, en grupo, era nueva para mí, pero, tal vez por ser la biblioteca de mi barrio, tal vez por que me voy acostumbrando a enfrentar auditorios o simplemente por pura inconsciencia, llegué sin inquietud, aunque cargado de curiosidad...
Lo cierto es que cuando llegó el momento, sentado en la silla roja, frente a la botella de agua y las miradas ajenas, me alcanzó cierto cosquilleo en el estómago, pero no es menos cierto que fue sensación fugaz, porque entre María y Marta, pronto tuve la certeza de que aquella era una reunión de amigos en la que nada malo podía suceder... y nada malo sucedió.
Para ser sincero disfruté enormemente de ese tiempo y esas presencias, disfruté sintiendo que todo aquello que mi cabeza y mi corazón habían puesto en palabras, había trascendido a otras personas. Comprobé una vez más que cada lector interpreta lo leído de acuerdo con sus propias experiencias y descubrí, no sin cierta zozobra, que algunos aspectos argumentales que uno considera menores en la creación, devienen en trascendentales en la interpretación de los diversos lectores.
Fue pues uno de esos actos que alimentan el ego y, por tanto, un paso más en el aprendizaje de convertir esas sensaciones en autoestima, en energía creativa, en fuerza para continuar, eludiendo el peligro real de caer en la vanidad que nada crea y en nada ayuda.
Así que sólo me resta dar las gracias a quienes estuvieron allí, incluyendo a los que llegaron para cuando mi amigo Kenvelo se había marchado con su cámara y no aparecen en las imágenes, gracias por leer, gracias por estar y gracias por compartir.