CREAR Y CREER
Quienes conocieron los inicios de esta web podrán recordar que, en una de sus páginas de acceso, me refería a los terminos crear y creer como puntos de referencia necesarios para el desarrollo de cualquier actividad. La creatividad forma parte de nuestra esencia más humana, está en cada uno de los individuos de la especie como la semilla de una promesa de futuro, pero, a menudo, esa simiente no encuentra las condiciones más adecuadas para prosperar y acaba convertida en un recuerdo, más o menos feliz, más o menos doloroso, mientras nuestro camino avanza por derroteros más convencionales.
A veces me pregunto cuantos talentos portentosos se han quedado en eso, en promesas, en recuerdos, en proyectos que nunca encontraron su momento. Hay tantas personas alrededor que llevan en sus ojos el brillo de sus capacidades creativas, que dedican su ocio a esas actividades. Me apasiona conocerlos, me apasiona saber cómo son sus sensaciones, cómo funcionan sus procesos creativos, cómo y de donde sacan la energía necesaria para seguir adelante enmedio de tanta incomprensión y tantas puertas cerradas, porque tomo de ellas sus propias experiencias y, si ellas quieren, les doy las mías, y de ese modo ambos nos enriquecemos y el camino se hace todavía mejor de lo que ya es.
En todas esas experiencias compartidas, en las esperanzas llenas de ilusión y también en las ilusiones que se tambalean por la indiferencia, en todas ellas, decía, hay un factor común que permite seguir adelante, incluso en los peores momentos de desmayo: la fe. Crear y creer no son dos palabras tan similares sólo por la normas internas de la lingüística. Crear y creer están intimamente relacionadas desde la propia esencia de sus conceptos. Los seres humanos nacemos para crear, es decir, para identificar la naturaleza de los problemas y resolverlos mediante nuestras propias soluciones, pero en multiples ocasiones poner en práctica esas soluciones novedosas choca con el modo establecido de las cosas... y en ese punto creer es el motor que permite manifestarse. Creer en lo que uno hace, en lo que uno dice, en lo que uno encuentra y siente, es el único modo de seguir adelante con la creación. Sin fe, sin fe en uno mismo, sólo nos queda apagar nuestra llama y encender la tele, dejar que la creatividad de los ejecutivos del consumo nos llene con su mundo mágico de perpetua insatisfacción y recordar, con nostalgia o frustración, aquello que un día intentamos...
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